Los
Centros Especiales de Empleo luchan por sobrevivir
(05-11-2008)
El desarrollo de la nueva Ley de Contratos del Sector Público
marcará el futuro de estos Centros
Los Centros Especiales de Empleo nacieron en 1985, tras ser contemplados
por vez primera en la Ley 12/1982, de 7 de abril, de Integración
Social de Minusválidos (LISMI), y hoy sobreviven en un contexto
repleto de dificultades e incógnitas por despejar. Son empresas
de integración laboral para trabajadores con discapacidad que
aseguran un empleo remunerado para aquellas personas que, por cuestiones
derivadas de su discapacidad, tienen dificultades añadidas para
acceder al mercado laboral en un primer intento.
Aragón cuenta desde hace un año con una reforzada patronal
de referencia en el sector: ACEEA. La Asociación de Centros Especiales
de Empleo de Aragón, creada en 1996, experimentó el 30
de octubre de 2007 un impulso fundamental que ha disparado sus constantes
vitales. A través de una serie de cambios en los Estatutos y
en la Junta Directiva, quedando Javier Guiu como nuevo presidente, se
ha convertido en la plataforma regional de Centros Especiales de Empleo
más representativa de nuestra Comunidad. Según datos de
este año, ACEEA aglutina 34 centros y 1148 empleados: un 65%
de los trabajadores con discapacidad de los CEE aragoneses.
Los CEE cumplen una doble misión: ser un espacio protegido para
el desarrollo profesional de las personas con discapacidad y, también,
un puente que afile su formación para una futura incorporación
al mercado ordinario. “Pese a la existencia del concepto de la
Responsabilidad Social Corporativa, debemos competir con el resto del
mercado en calidad, precio y plazos de entrega, obteniendo las certificaciones
en normas ISO y desterrando la idea externa de beneficencia o caridad.
No hemos tenido un camino fácil hasta ahora y tampoco se intuyen
buenos tiempos para este colectivo tan desfavorecido de acuerdo con
la crisis económica actual”, describe y pronostica Guiu.
El presidente de la patronal aragonesa ACEEA cree en la absoluta profesionalización
de los Centros Especiales de Empleo: “Es fundamental imprimir
un carácter empresarial en la dirección del centro; es
decir, establecer un plan estratégico en el que, además
de recoger los presupuestos y objetivos del ejercicio, se desarrollen
los planes directores necesarios: estudio del mercado, de comunicación,
análisis de viabilidad... Pese a que este tipo de proyectos tienen
una rentabilidad social indudable y exclusiva, hay que ser muy responsables
en el apartado económico”.
Asimismo, Guiu no vacila a la hora de elaborar un retrato robot del
perfil que han de exhibir sus gerentes: “Deben mostrar una personalidad
marcada y una acentuada capacidad de liderazgo. Bajo este rótulo,
tienen que imprimir en su equipo principios de transparencia, eficacia
y flexibilidad. Inspirar optimismo y confianza, ser pacientes, prudentes
y perseverantes, y ser capaces de encargarse tanto de los grandes asuntos
como de los pequeños detalles”.
Las directrices son claras y el camino hacia la optimización
del sector está señalado. Sin embargo, el posicionamiento
en el mercado de estos centros no deja de ser dificultoso: “De
acuerdo con el Real Decreto 364/2005 –enmarca Guiu-, las empresas
con mas de 50 empleados y las administraciones públicas tienen
la obligación de reservar puestos de trabajo en un mínimo
del 2% para personas con un grado de discapacidad igual o superior al
33%. Como esto no siempre es viable, existen y se ofrecen unas medidas
alternativas, como puede ser la contratación de servicios con
los CEE. La cuota de reserva, hay que decir, tampoco soluciona todos
los problemas de trabajo de las personas con discapacidad: basta con
observar el reducido porcentaje de empresas en Aragón que tienen
mas de 50 empleados. Además, el problema se agrava considerablemente
cuando nos movemos fuera del municipio de Zaragoza”.
Aquí asoma la nueva Ley 30/2007 de Contratos del Sector Público.
Llegamos al epicentro de la actualidad. “Entró en vigor
el 1 de mayo de 2008 y en ella se recoge, con especial hincapié
en las disposiciones adicionales sexta y séptima, la predisposición
del legislador para favorecer el empleo protegido –advierte Guiu-.
Desde ACCEA entendemos que esta ley abre el marco adecuado en el que
debemos profundizar y mejorar las condiciones de consolidación
y estabilidad de los CEE. Queda mirar a otras Comunidades Autónomas
donde se favorece este ideal desde hace años e, incluso, algunas
de ellas pueden llegar a considerarse verdaderas precursoras de esta
ley”.
Reserva protegida y trampolín hacia el mercado ordinario, los
Centros Especiales de Empleo ofrecen puestos de trabajo que se adaptan
perfectamente a los múltiples perfiles de una persona con discapacidad:
atención telefónica, centros de control y gestión,
reprografía e imprenta, gestión documental y actividades
diversas de manipulación, jardinería… Hablamos de
oficios que aseguran el desarrollo personal y profesional del afectado.
ACEEA entiende que en el desarrollo de esta Ley se juega parte del
futuro de estos Centros. En este sentido, exige que se establezcan unos
porcentajes mínimos en las cuotas de reserva para su adjudicación
y demanda a la Administración que sea intransigente y practique
la tolerancia cero a la hora de incluir en los concursos a aquellas
empresas que no cumplan con lo establecido en el Real Decreto 364/2005.
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